Educar para decidir

La educación financiera no consiste en enseñar a los niños a ganar dinero.

Consiste en enseñarles a tomar buenas decisiones.

Desde pequeños, nuestros niños y niñas se encuentran constantemente con situaciones relacionadas con el dinero.

Quieren algo.

Eligen.

Comparan.

Compran.

Ahorran.

Esperan.

Preguntan.

Y cada una de esas situaciones puede convertirse en una oportunidad para aprender.

Pero para aprender a tomar buenas decisiones no basta con explicar qué es el dinero.

Necesitan comprenderlo, experimentar, hacerse preguntas y aprender poco a poco a decidir.

Por eso nace Educación Financiera para Niños y Niñas.

Un proyecto educativo creado para acompañar ese aprendizaje desde edades tempranas y hacerlo de una manera cercana, práctica y adaptada a cada etapa.

No es solo un libro

Un libro puede contar una historia.

Una actividad puede plantear una pregunta.

Una experiencia puede provocar una conversación.

Pero cuando todo está conectado, se convierte en una forma de aprender.

Nuestro proyecto utiliza historias, actividades y recursos educativos para transformar situaciones cotidianas relacionadas con el dinero en oportunidades de aprendizaje.

El objetivo no es que memoricen conceptos financieros.

Queremos que aprendan a:

Pensar antes de decidir.

Comparar opciones.

Distinguir lo que necesitan de lo que quieren.

Planificar.

Esperar.

Entender las consecuencias de sus decisiones.

Y, poco a poco, tomar sus propias decisiones con mayor criterio.

Aprender poco a poco

La educación financiera no se aprende de una vez.

No tendría sentido explicar lo mismo a un niño de seis años que a uno de diez.

Por eso el proyecto plantea una progresión de aprendizajes, acompañando al alumnado desde sus primeras experiencias con el dinero hacia decisiones cada vez más complejas.

Primero descubrimos.

Después comprendemos.

Más adelante aprendemos a organizar.

Y finalmente somos capaces de tomar decisiones con mayor autonomía.

Un aprendizaje que crece con ellos.

Una propuesta para quienes educan

La educación financiera no ocurre únicamente en un lugar.

Está en casa.

Está en el aula.

Y forma parte de la vida cotidiana.

Por eso el proyecto está pensado para que familias, docentes y centros educativos puedan encontrar herramientas para acompañar este aprendizaje.

Cada uno desde su papel.

Cada uno en su contexto.

Pero compartiendo una misma idea:

No podemos decidir por ellos, pero sí podemos enseñarles a decidir.

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DEL PROYECTO?

Soy Javier, maestro de Educación Primaria y creador de Educación Financiera para Niños y Niñas.

La historia de este proyecto empezó mucho antes de que imaginara que algún día escribiría libros sobre educación financiera.

Cuando estaba en 5.º de EGB, mi profesor nos preguntó qué queríamos ser de mayores.

Cuando llegó mi turno, respondí:

—Quiero ser millonario.

Mi profesor se rio y contestó:

—Toma, y yo no te digo.

Yo no entendí qué tenía de gracioso.

Era una respuesta sincera.

Con el tiempo descubrí que aquella situación tenía mucho que ver con algo que todavía hoy me llama la atención: lo difícil que resulta hablar de dinero con naturalidad.

En mi casa, sin embargo, viví dos realidades muy diferentes.

Por un lado, la de mi padre, un trabajador especializado que tuvo que pasar por un despido, años sin encontrar trabajo y, finalmente, volver a trabajar por un sueldo que apenas reflejaba todo su esfuerzo.

Por otro, la de mi madre, que con mucho trabajo, esfuerzo y la ayuda de toda la familia consiguió levantar un negocio desde cero y convertirlo en una empresa próspera.

Sin darme cuenta, estaba aprendiendo sobre dinero, trabajo, esfuerzo, decisiones y consecuencias.

Pero aquella educación financiera no estaba completa.

Y cuando empecé a buscar respuestas por mi cuenta descubrí que, en muchos lugares, hablar de dinero seguía siendo un tema del que apenas se hablaba.

A pesar de todo, seguí mi camino y acabé convirtiéndome en maestro, una profesión de la que me siento especialmente orgulloso.

Y fue precisamente trabajando en el aula cuando aquella inquietud volvió a aparecer.

Porque los niños y niñas preguntan constantemente sobre el dinero.

Quieren saber cuánto cuesta algo.

Por qué una cosa es más cara que otra.

Qué significa ahorrar.

Por qué no podemos comprar todo lo que queremos.

Y muchas otras preguntas que forman parte de su vida cotidiana.

Entonces entendí algo:

No tiene sentido esperar a que sean adultos para empezar a hablar de dinero.

Si el dinero forma parte de sus vidas desde pequeños, también podemos ayudarles desde pequeños a comprenderlo y a tomar mejores decisiones.

Y así nació Educación Financiera para Niños y Niñas.

Un proyecto creado pensando en mis alumnos y también en mi hija.

Con una idea muy sencilla:

Cuanto antes aprendamos a tomar buenas decisiones, más herramientas tendremos para decidir nuestro futuro.

Porque no podemos decidir por ellos.

Pero sí podemos enseñarles a decidir.

UNA EDUCACIÓN FINANCIERA QUE CRECE CON ELLOS

La educación financiera no se puede enseñar toda de golpe.

Un niño de seis años no necesita aprender lo mismo que uno de diez.

Pero sí puede empezar a construir desde pequeño las bases que necesitará más adelante.

Por eso nuestro proyecto plantea un aprendizaje progresivo.

Cada etapa introduce nuevos conceptos, nuevas situaciones y nuevas decisiones.

Empezamos por lo que pueden comprender y vivir en su día a día y, poco a poco, avanzamos hacia aprendizajes más complejos.

Porque no queremos llenarles la cabeza de conceptos financieros.

Queremos que desarrollen herramientas que puedan utilizar cuando las necesiten.

Pensar antes de decidir.

Comparar.

Planificar.

Esperar.

Valorar las consecuencias.

Y tomar decisiones cada vez con mayor autonomía.

Ese aprendizaje no termina en un libro ni en una actividad. Crece con ellos.